Telemedicina: las clínicas aceleran la transformación digital

Las clínicas vienen en proceso de transformación digital. El próximo paso es articular con robots físicos y virtuales.

El aislamiento fijado por el Gobierno nacional y el temor de personas con problemas de salud de ir a un centro médico y correr el riesgo contagiarse el virus Covid-19 obligaron a las clínicas a acelerar una tecnología en la que Argentina está retrasada: la telemedicina.

En los últimos años, las instituciones privadas avanzaron en procesos de transformación digital, tanto en la gestión como en lo médico (historia clínica virtual, estudios en red, etc.), y si bien muchos médicos atendían a distancia de manera informal, con plataformas como WhatsApp o Zoom, la videollamada era algo resistido.

Al final, las barreras se cayeron con el coronavirus. Algunas instituciones lo hacen con sus propias áreas informáticas y otras con sus proveedores de tecnología; pero todas con la idea de que la telemedicina llegó para quedarse.

En esencia, estos servicios son una opción del paciente. Se fija el turno en el canal de comunicación del centro médico y la forma de pago (particular, obra social o prepaga), se envía el canal tecnológico de acceso, ya que puede ser por teléfono o videollamada (algunos incluyen una sala de espera virtual) y en el momento pautado, se abre el canal para la atención. Si es necesario, se envía la receta virtual del medicamento.

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Esto ya está avalado por el Ministerio de Salud de la Nación y, por ahora, lo reconocen una docena de obras sociales, pero se espera que el resto adhiera en breve.

Cambio de paradigma

Sanatorio Allende inició hace seis años un proceso de transformación digital, primero sobre áreas críticas (manejo de camas, internación, turnero, etc.) para luego digitalizar las historias clínicas. Esto facilitó poder implementar, en una semana, su propio sistema de telemedicina.

“Es un cambio de paradigma en la relación entre el médico y el paciente, que no reemplaza al examen físico, sino que ayuda al seguimiento de pacientes con algunas enfermedades”, asegura María Teresa Lozada, gerente de Sistemas, área que cuenta con una treintena de personas.

Por estos días, más de la mitad de los médicos del Sanatorio Allende que atienden en consultorio también hacen telemedicina.

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“Esto resuelve muchos problemas, sobre todo cuando el paciente no puede ir al consultorio. Para el cirujano, puede ser útil para un control post operatorio y hacia adelante se abre un panorama nuevo cuando se desarrollen interfaces que conecten, por ejemplo, a un sensor de glucemia”, explica René Vandersande, director médico general de la institución.

Otro que avanzó con un sistema propio es el Hospital Privado (HP), gracias a Tips, firma creada para desarrollar y comercializar tecnologías médicas en la que trabajan 160 informáticos y 40 profesionales de la salud (médicos, enfermeros, farmacéuticos y bioquímicos, entre otros), y que está aplicando también en el hospital provincial Raúl Ángel Ferreyra, gestionado por la institución privada.

“La telemedicina funcionaba a baja escala, pero con el coronavirus se popularizó y con el tiempo canalizará por lo menos 20 por ciento de las consultas. Lo importante es que la persona esté lo más cómoda posible con estas tecnologías”, dice Cecilia Camilucci, presidente de Tips y directora de Administración y Finanzas de HP.

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Pero la institución dio un paso más allá. Puso en funcionamiento en las áreas de terapia intensiva del Ferreyra un robot con pantallas, cámara, audio y conexión a la aparatología, con el cual el médico en sala puede hacer consultas con especialistas. Lo mismo hará en las próximas semanas en su propia sede.

“Coincide con la contingencia del coronavirus, pero son tecnologías que se están aplicando desde hace tiempo en otros países”, resalta Tomás Amuchástegui, jefe del departamento de Informática en Salud del HP.

Proveedores

La industria del software de Córdoba también entró en esta carrera. Desde hace varios años, Macena provee sistemas de gestión hospitalaria a instituciones como Hospital Italiano, Clínica Romagosa, Daspu, Clínica Sucre e Instituto Conci-Carpinella, entre otras. En las próximas semanas lanzará un módulo de telemedicina integrable a su software Geclisa.

“La demanda es alta. Hay médicos que atienden a la mitad de sus pacientes a distancia. Pero no sólo en las clínicas: las obras sociales y prepagas también lo piden para sus centros médicos y para dar respuesta a sus afiliados”, resalta Pablo Gigy, presidente de Macena (también miembro del Cluster Córdoba Technology), una firma con 25 años de trayectoria y 35 colaboradores.

Por su parte, el emprendedor Sergio Cusmai, que participó del desarrollo del bot (robot virtual) Alfred para Apex América, armó una nueva empresa, Aipha-G, y entre otros productos tecnológicos está implementando soluciones de telemedicina y análisis de estadística con inteligencia artificial para Reina Fabiola, tres clínicas de Santa Fe y otras tres de Catamarca.

Su plataforma es paralela a los sistemas de la institución, combina llamada, chat y videollamada, y a esto agrega un bot que consulta al paciente los motivos de la visita para optimizar el tiempo de atención.

“Si no hubiera llegado la pandemia, la medicina habría tardado mucho más en hacer estos cambios”, reflexiona Cusmai.